Calendario de arena

El calendario se transformó
en reloj de arena,
a ritmo de minutero.

Ancla en el 3
lo cuartos no tomados
desafiando a la suerte.

Hay liturgia
en el contar infantil
de ritmo de melodía antigua
y salto a la comba:
…20 21 y 22…

Todo a compás de taco pasando
A recordatorios tachados, escritos y tachados.
A días rojos teñidos de negros
Todo a esencia fúnebre de corneta.

El calendario huele a
hendidura de cárcel en la pared.
A mirada tras la reja.
Al deseo sin muros ni cristaleras.

Calima incesante.
Roja, pica la piel.
Sentir.

Resentidos los sentidos.
La arena en los ojos
hacen de la mirada gravilla.

No te rasques, decían
mientras suspirabas un soplido.

Anden

Y el tren se esfumó en nebulosa
Es la hora, decían.
El banco se desvanece
todavía ocupado
todavía vago de sí mismo.

Los billetes,
flanqueados desde la caja
volaban por los aires.
Mudo, el avisador fue engullido
durante el transcurso.

Luce el farolillo en esencia
de vela.
En su pasado,
olvidaron enchufarlo
hasta convertíse en fragancia
de añejo e incienso.

Una maleta con forma de gorro
sobrepuesta sobre la puerta.
Apertura de transito a transeúntes.
Desapercibida.
El olvido la hizo estatua.

Suena la bocina.
Tímida la luz avanza,
buscando, disolviendo la realidad.
Al segundo, todo vuelve en si.

Una casa, una ventana, vecina.
Alberga unos ojos de añoranza.
Vislumbran bajo el verde
sepultado,
aquel andén de abrazos y despedidas.
Aquel deseo. Aquellas lágrimas
de la gran marcha.

La partida

Somos el tercer alfil
Quien nunca creyó en la diagonal
y sacaron del tablero

Somos peones con insuflas de reinado,
casilla a casilla,
oteando el horizonte
sacrificado en la frontera de la siguiente casilla.
Somos escudo de movimiento, destino y enjundia. Somos guardaespaldas y parabalas.

Somos el caballo que le marcaron el camino.
Nunca yegua, sin hueco en la partida.

Somos la mano que mueve la torre.
Enrrocados y esquinados
Chocando de frente con el muro.
Sin salida a los lados.

Somos cinco jugadas por delante
Sin visión de presente.
Deseo de reina.
Pieza caída en el lateral del tablero.

Somos el tic tac del reloj
El pulsador que para y aniquila el tiempo
La silla con edredón y frescor de parque.
El tablero degradado
entre años y mismos movimientos.

Somos la regla inventada
ante la norma costumbrista centenaria.
La sorpresa esquiva que anuló unas tablas.
El foco de luz. Un tablero. Unas fichas en juego.
Somos cerebros en contienda entre figuras de marfil y plástico.

Tendente

No hay señal: Reluce
Estanco fuma suspiros de vida
en contradicción.
Parado no emerge el camino.
Se esfuma.

Reinicio

Error en el sistema.

¿recuerdas?

Epopeyas aristotélicas
de saltimbanquis sesudos
mirábanse unos y otres.
Otredades venidas a unos.
El uno como suma cero
Descuento

Muebles marrones nacen
en invernaderos.
Mantén. Ten tieso. Ten.
Coge y escapa.
La capa oculta superheroes
Tic tac. Bomba. Tiempo.

Ayer. Con tres terrones de café.
Sorbito.
Trago sin brindis a la melancolía.
Se mueve la cera,
gota sólida, sostenida. Arde.

Sin chistera. Pasa página.
Día en rojo. Circulado.
Arrancando.
Día en negro. Reloj. Tic Tac.

No hay cuerda.
Ni tendedero de interior.
Huele a mojado. Encapsulado.
Ultimátum desteñido.

Sin ahora.
El futuro se mueve en manecillas del reloj.
Sin sinsistencia.
La vara amplia. Horizontal.
Abre una vía en el espacio vacío.
Pasos y brazos a una.

Contraseña. Enter […]

cero

Frenar el arranque.
Traslúcida la balsa
encandila el movimiento.
Parar. Mirar.
Todo móvil. Todo círculo.
Todo ha de pasar.
Pasa nada.

El principio sin dados.
El tablero magullado busca recambio
en el lutier de la esquina
a precio coste.
Internet vende más barato.
¡Qué bello escaparate!

Entre ladrillo y adoquines celebran
la estancia en bancos
por gotas de felicidad.
Entre boinas y gorras planas.
Tomar el fresco y los humos.
Un bulevar vacío que un día
soñó con enterrar y ser
paseo caballeresco del Siglo XVIiI.

Es pluscuamperfectamente plana
la linea que sin horizonte ni infinito
busca crear desde un comienzo
rodeado de espejos.

Alegoría al vacío,
Al silencio
Al cero
A la nada intentando ser nada
y el entendido dotándolo de significado.

Es ayer en el diccionario encivlopédico
sin anillas ni anotaciones.
Es sinceridad de marca paginas
como nota de recuerdo.
Es mañana en acrónimo informático.

En rojo. Sigue parado.

De letreado


El mundo escrito en cursiva
en puntos seguidos,
sin final.
Puntos sin sangría,
Puntos en esquema
Puntos, de nuevo, son letras.
Asteriscos,

con anotación a final de página.

Párrafo cuadrado, Justificado.
Explicado. Descriptivo. Narrado.
Objetivo. Consensuado. Párrafo.

Conjunciones no pegan.
No liberan: Atan.
Con. Según. Sin. Tras.
En. Entre. Cabe. Contra.

Palabras sueltas buscan aliadas.
Metáforas de tiempo por escribir
buscan abono, pienso y ataúd.
Acentos buscan
acompañantes de altos vuelos.

Sobre tierra, sin subrayado.
Sin corchetes.

Los puntos suspensivos
no dicen nada.
No hablan. Sobreentienden.
No escuchan.

Escrito en negro sobre blanco.
Negrita y mayúscula.
Ironía maquillada.
Impositivo.
Inmóvil.

El punto y a parte, siempre sigue después.
Debajo.

Estancia. Estar.

 

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La ventana, ya,
es demasiado gruesa para respirar.
No hay heroicidad en la estancia.
Resentimiento inocuo.
Perfil Bajo.
Feed en alto.

Likes y reglas
grabadas en piedras de Olimpia.
Miedo, miedosos, miedosas. Respeto.
Yo no, tu tampoco. Silva. Bocina.
Policía.

Somos militares, norma y cumplimiento.
Es de ley.

Lujosos confinados.
Mirones confinados.
Deseosos confinados.
Resignados confinados.

Happy and play.
Victoria invisible. Historia.

¿Cómo recompondremos las normas de juego?
Robar, reponer, todas al montón.
Gana la banca.

¡Oye! ,¡Oyeeee! ¿Me oyes?
¡Oigan! Escuchen sin ruido.
Aplausos. Miradas.
Nos encontramos.
Somos de nuevo.

Cerramos las ventanas
con la ilusión transformada
en vídeo:
#hashtag @etiqueta €followers

La primavera limpia de contaminación,
vacía, drogada, callada
deja su hueco al sonido de pájaros
abriendo ranuras y nidos en árboles.

La reconquista.
Los humanos
recluidos en bloques hormigueros
de altura, cemento y expansión.

Acopio de comida/Sin comida.
Con todo/Sin nada.
En Red/Sin Red.
Alza la mano en busca de quién la recoja.
¡Salvación! Limpieza de mano.
Mejor no tocar.

Pasa el pasado como tiempo
en presente y futuro.
Circular y mayestático.
Entre dar cuerda y renovar la pila.

En las cajas, ya no aguardan pilas
y la carta de racionamiento
se paga con tarjeta contactless
y mobile pocket. Seguridad

Deseo. Los deseos. Cada deseo.
Una utopía, sin camino.
En foto. Estática. En abrazo largo.

 

1800 segundos

142226542_15436590643005D0C1No suena el claxon de aviso
y el gallo no respira entre tanta contaminación.
Es casi lunes,
piensas, siendo viernes.

En el batallón sin lluvia
hay una letra que se atraganta.

A punto de recomponerse
relega su último suspiro
a la sapiencia inexacta
de unos puntos suspensivos entrecomillados.

300 minutos de silencio.

Ni réplica, ni espejos
entre los que regugitarse la vida.
El baño vacío,
maloliente
y con el recuerdo a serrín guardado
en el epicentro de la pituitaria.

El balancín ha asesinado
a la musa ciega
antes de correr hacia el próximo parto.

No hay campanas, ni cucos
en el reloj digital de la habitación.
Son las 00:00 horas
y todo comienza de nuevo.
Todo preparado para un domingo
de martes.

Paredes

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Calla la luna rojiza
ante un ordenador oscuro.
Silencio de pastos de espera.
Batidas de alas quebradas.

Es de ser, per sé.

Alientos rezuman vahos de mejorana.

¡Galopa!
Olvida el trote moribundo
de quién no abandona el camino.
Los cipreses allanan las sombras.

Al fondo,
la estación de tren.
Verde. Verde tierra y negruzco.
El moho entierra los cuadros
que olvidaron agrietados en la despedida.

Recuerdo de retinas de pasado.
Roces que en tacto
quisieron ser caricias
y empuñaban corazones
como amenazas de secuestros.

A carbón, generaciones
fueron intercambiando nombres
en las paredes ahora cochambrosas.
Huellas, recuerdos
que pidieron ser historia
enmudeciendo en su sigilo.

Arranca el ordenador
y la estantería se llena de polvo.

Los otros silencios

Tras ver El Silencio de otros. Sin más…

La voz enterrada entre toneladas de silenciosos granos de arena

El olvido renegó de los disparos

que ahogaron generaciones de abrazos.

El proyectil, intacto,

aguarda en espera de lo que fue

cabeza o corazón.

Aquí no se habla, aprendimos.

Aquí no se cuenta, engendrados.

Aquí no existió, educamos.

Las vides llenaron de sombras las cunetas.

Hoy recuerda un infantil ojo avizor

escondido tras un montículo

las hojas perdidas de los libros de historias.

Hoy el libro comienza a deshacerse

entre las humedades y mohos

de alguna habitación de madera noble.

Hoy, el presente relata un futuro

ciego de pasado

Y tartamudo.

El relato nunca se hizo cuento,

ni epopeya.

Sólo guardamos los versos

para la tierra de los páramos.

Y olvidamos que fueron losas.

La vida a bocajarro

acompañaba melodías de nanas

para sus nietas.

Negada,

dormita la voz en Silencio.

…Hablaba un recuerdo sobre

el aguante del ser, por ser

Humano.

Y en frente…

¿Otro humano? Preguntarán la generaciones venideras.